BIOGRAFIA: Pastor Eduardo Parada Arroyo
El pastor Eduardo Parada Arroyo, nació en el municipio de La Gloria, César, Colombia, a orillas del río Magdalena. Su niñez fue llena de necesidades junto con sus hermanos, siendo el número cuarto de los siete y el mayor de los varones. Su madre Eneida Arroyo Camelo, no pudo brindarles una educación adecuada, ya que su esposo, el Señor Eduardo Parada Ojeda, los abandonó y tuvieron que enfrentarse solos a la vida; ella lavaba ropa y planchaba, siendo empleada en casa de familia; además de esto cortaba leña y así obtener dinero para el sostenimiento de sus hijos. A la edad de 10 años, el pastor Parada tuvo que abandonar sus estudios para trabajar y ayudar a su mamá. La labor que desempeñaba en el campo fue por un tiempo de tres años, también sus hermanos mayores trabajaban para sostenerse en sus estudios y necesidades personales. Ella tuvo que salir del pueblo y sus hijos quedaron al cuidado de sus abuelos maternos, el señor Luis Carlos Arroyo y Rosalina Camelo, quienes eran cristianos y llevaban a sus nietos a la iglesia, enseñándoles principios bíblicos y gracias a ellos que instruyeron a estos jóvenes en los caminos del Señor.
Pero en ese tiempo, el pastor Parada, era un joven muy incrédulo, quien no creía en la existencia de un Dios, porque su vida fue llena de sufrimientos y necesidades, sin la ayuda y calor de un padre. Su abuela los sometía a tareas duras y castigos fuertes cuando no obedecían, como dejarlos sin comida por las noches o amarrarlos a un árbol; pero gracias a Dios, tenían un abuelo temeroso del Señor y con un buen testimonio, lleno de misericordia, porque cuando él llegaba de la iglesia y lo encontraba amarrado, lo soltaba y le ofrecía alimentos, pues la idea de su abuela era dejarlo amarrado toda la noche, pero afortunadamente su abuelo no aceptaba estos castigos, ya consideraba que el no era merecedor de esto, pues el joven Eduardo era humilde y trabajador, sólo que en ocasiones se demoraba o no vendía el número determinado de bollos “envuelto de maíz cocido” encomendados, ya que ella tenía una fábrica de este producto.
Su abuelo frecuentemente le recordaba a Jesús Cristo, cuando tuvo compasión y misericordia de la multitud y el compartía de su comida con su nieto Eduardo. A la edad de 13 años, el joven Parada, se enfermó gravemente y su madre lo llevó al médico para practicarle unos exámenes del corazón, cuyos resultados fueron negativos al resultarle un soplo en el corazón, con frecuencia no podía respirar, le daban muchos calambres y por la escasez de dinero, su madre no tenía recursos para llevarlo a un especialista; por lo tanto, al escuchar una campaña evangelística que se llevaba a cabo en el Estadio Eduardo Santos de la ciudad de Santa Marta, Colombia, liderada en ese entonces por la pastora evangelista Wilda Ojeda, Dios usada poderosamente a esta mujer en sanidad y milagros. La señora Eneida Arroyo, consiguió el dinero de los pasajes con mucho esfuerzo para llevarlo a Santa Marta. La primera noche del servicio no recibió nada, ya que en su corazón había mucha incredulidad y no creía en los milagros, aunque su abuelo era un pilar que siempre le hablaba de Dios. Pero, en la segunda noche de campaña, hubo un mover muy grande del Espíritu Santo, donde los paralíticos se levantaban y muchos endemoniados eran libres por el poder de Dios. Sucedieron sanidades como calza de muelas, curas de cáncer y muchos otros milagros, dentro de los cuales salió beneficiado el joven Eduardo al recibir su sanidad en el corazón y de regalo adicional una calza de muela. A partir de este momento fue cuando el pastor reconoció por primera vez que Jesús Cristo murió por él; de ahí en adelante le servía al Señor predicando su Santa Palabra por las calles, esforzándose por su padre espiritual, el pastor Crisanto de la Iglesia Cuadrangular. Pero por situaciones propias de la edad, se descuidó del evangelio y se dejo llevar de la rebeldía, olvidándose de lo que Dios había hecho en él. Se apartó y se volvió al mundo haciendo lo malo, engañando, estando con muchas mujeres, ron, baile, chistes, dejando hijos abandonados. Por ese tiempo, su vida era un desastre. Decepcionado por todo este mundo de engaño, sintió un impulso de irse a la capital colombiana, Bogotá, basándose en el texto de la Biblia, en Génesis 12:1 donde Dios le dice Abraham “Vete de tu tierra y de tu parentela, a tierra que yo te mostraré” Así, que él sintió en su corazón que esa decisión fue de Dios.
Estando en la capital, conoció a la que hoy en día es su esposa, la pastora Rosalba De Parada. Gracias a Dios y a ella, quien lo invitó a la Iglesia Cristiana, empezó nuevamente a buscar de Dios. Sin embargo el continuaba con sus dudas y no quería tomar en serio los asuntos del Señor, continuando con los tantos pecados de la carne que desagradaban a Dios. En ese momento el olvidó lo que Dios había hecho en su vida, fue ingrato con el Señor; iba a la iglesia, pero también seguía tomando ron y bailando; era un cristino, más no un auténtico cristiano, y ahí fue cuando tuvo las primeras experiencias con los demonios, con el infierno y con el Señor cuando lo llevó al cielo.
Su llamado no fue a través de evangelistas, pastores o ministerios, ni por su propia voluntad; fue por medio del mismo Señor Jesús, quien le permitió vivir experiencias sobrenaturales, como visiones y sueños. A partir de ese tremendo testimonio, donde Dios le permitió ver el infierno y el cielo, es donde inicia su ministerio evangelístico. (VER TESTIMONIO).
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